Día 1: Bélgica nos recibe.

Atardeció, anocheció, amaneció y nosotras seguimos volando. Voy por mi cuarta película seguida, comí comidas a deshoras, y ese avión en la pantalla del asiento se va acercando de a poco al nuevo continente (nuevo para mi). Será que esto de “viajar en el tiempo” me trastorna el sueño… espero poder dormir más en los próximos viajes.
bru1-1Siendo las 9 am (después de 15 horas de vuelo apróx.), vamos a aterrizar en Londres, para hacer una escala de una hora nomás, y subir a otro avión para Bruselas.
Obviamente ni vamos a ver a Londres, pero estamos tan emocionadas con bajar en ese aeropuerto que parecía que iba a estar la Reina con un cartel esperándonos para recibirnos.
Ya sabíamos que el aeropuerto de Heathrow era muy grande (sí, admito que había estado viendo mapas de él en Buenos Aires, para ubicarme un poco), y había aprendido que como somos pasajeras en tránsito había que seguir los carteles violetas, que nos iban a ir llevando hasta la combinación, al otro vuelo. ¡Y así fue! Por suerte, porque me daba un poco de cosa pifiarle al camino (sumando todas las escaleras mecánicas y el tren que había que tomar), pero había bastante gente a la que se le podía consultar llegado el caso, si las deducciones propias fallaban. Así que la primera gran prueba del viaje superada sin problemas (mi segunda confesión es que mi sentido de la ubicación es bastante ausente).

Después de eso, la segunda parte del viaje es súper fácil: un bru1-2viaje de 2 horas más o menos, llegando a Bruselas a las 11 y algo del mediodía, egresadas de turistas de mundo.
Y ahí estamos, esperando en la cinta nuestras valijas, en ¡Zaventem!. Viendo carteles que te indican dónde tomar el tren, ¡el tren que sale desde el subsuelo del aeropuerto!, el tren que había estado leyendo que nos dejaba justo en el centro, y que ahora nos está a punto de llevar!
bru1-6Llegan la valijas y empezamos a caminar, mitad cara de asombro por todo lo que vemos, mitad cara de ‘quiero leer todos los carteles para no ir a parar a Zimbawe’. Quizás por nuestras caras de turistas lejanas, uno de los guardias nos pregunta de dónde veníamos y hacia dónde íbamos (de muy buena manera, aunque no se lo pregunta a todos). Muy sonriente, hasta hizo el chiste preguntando si mi mamá era mi hermana. Nos reímos, y seguimos caminando, casi sin pensar casi en que todo lo que acababa de pasar, pasó en inglés.

Nos subimos al tren (por 8,5 euros) y en poco tiempo estamos en la estación Gare Centrale, (donde todo nos sigue bru1-3encantando y sorprendiendo), y ahora a la salida de la estación llega el gran momento de intentar llegar al Bed and Breakfast que tenemos reservado: B&B Taptoe II. Si, tengo mi mapa hecho caseramente, pero las manzanas no son regulares, y las calles andan en subida y bajada, y ¡todo es hermoso! pero no encuentro el B&B. Algunas caminatas equivocadas, hasta que los lugares que tenía marcados en el mapa empiezan a aparecer ante nosotras y empezamos a caminar con seguridad, sobre las calles adoquinadas, las veredas angostas, y después de sólo 3 cuadras de la estación llegamos al hotel.bru1-7

Son como las 12 y algo y nos recibe Paul, muy amablemente, que nos avisa que no atienden de 13 a 14, que podemos dejar las valijas ahí mismo, e ir a pasear hasta esa hora, después volver e instalarnos. Así que eso hacemos, y nos vamos a sentar a un banco de plaza ahí enfrente, donde vemos a Paul salir de la galería (que es la recepción del B&B) para ir hasta unos metros a sentarse a comer en una mesa afuera de un bru1-4restaurante. Nos quedamos ahí un rato largo, empezando a descansar, aunque no estamos muy cansadas tampoco, y empezando a absorber todo lo que vemos.
Son las 14, vemos volver a Paul de su mono-sobremesa, así que vamos también y nos acompaña a la habitación. El conjunto de habitaciones queda a una cuadra de ahí, sobre un callejón muy pintoresco, y después de subir por una escalera bastante angosta, llegamos. La habitación es muy grande, con muy lindos detalles decorativos, y baño gigante realmente (además de las cosas comunes de un baño, hay 2 escritorios).

bru1-5Deberíamos estar re cansadas del viaje, pero no, así que aprovechamos el envión con el que venimos y vamos a empezar a pasear. A muy pocas cuadras está la Grand Place, la plaza central de Bruselas, y uno de mis lugares favoritos del viaje (no seré muy original, pero es realmente increíble!).
La cena temprana la hacemos en The Waffle Factory (también a 3 cuadras más o menos del hotel), comiendo un waffle lleno de salsa de chocolate. Y ahora sí, a descansar después de un día más que diferente.

 

 
 

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