Día 21: Last but not least, Westminster Abbey.

¡Último día! No podemos creer todos los lugares por donde anduvimos, todos los transportes con los que viajamos. Parece que hubiéramos estado en la Grand Place en Bruselas hace mucho más que 3 semanas. Por suerte juntamos miles (literal) de fotos para poder acordarnos de todo.
Hoy ya sabemos que la Abadía de Westminster abre desde temprano, así que la dejamos para ser nuestra despedida de este continente.

 
Hay bastante fila para entrar, así que es bueno ir con paciencia, y en nuestro caso no tenemos ningún apuro, es más cuanto más se estiren estas últimas horas mejor! Como van permitiendo la entrada de a grupos, la fila avanza constantemente y finalmente llegamos a la taquilla.

Pagamos la entrada, y vamos a buscar nuestras audioguías. Habíamos leído que la de audio en inglés estaba narrada por Jeremy Irons, lo cual es imperdible. Pedimos una en inglés y otra en español, y empezamos el recorrido, con las cámaras de foto obligadamente apagadas.
 
¿Hermosa por dentro? Sí, claro. Aunque uno no tenga conocimientos de arquitectura (como es mi caso) igual te impacta la construcción de la iglesia. Siempre me resulta increíble pensar cómo habrán construido estos lugares, hasta el mínimo detalle, y sobre todo en aquella época.
Vemos que hay personajes famosos enterrados en la abadía, desde Charles Dickens a Charles Darwin e Isaac Newton. Todo es impactante, hasta los entierros!

 
Ahora nos queda pasear, volver a ver el Buckingham Palace (evitando el cambio de guardia esta vez), pasar por Harrods, ir a ver la plataforma 9 y ¾ de en King’s Cross y encontrarla llena de gente (no pensé que todavía tuviera tanta concurrencia), así que quedará para un próximo viaje… que espero sea dentro de poco 🙂

 
Tratamos de absorber todo el ambiente y así llevarlo a casa, mientras pasamos por lugares que ya conocimos, para que queden definitivamente fijados, en nuestras retinas, en nuestras memorias, donde sea!
Caminamos tranquilas hasta el hotel, tomando el tube como si fuera el subte que nos tomamos todos los días, para ir a terminar de cerrar las valijas, que quedarían muy chicas si tuviéramos que guardar todas las cosas no materiales que nos llevamos de este viaje. Londres particularmente fue una parte insuperable.
 
El avión sale a la noche, así que vamos con tiempo al aeropuerto, viajando en el Heathrow Express, para llegar cómodamente. También se puede llegar en el subte, más barato obviamente, pero menos preparado para el turista cansado y melancólico, pero súper feliz, que está terminando su viaje.
Ya el domingo por la mañana vamos a estar llegando a nuestro país, allá tan lejos, que casi que atravesamos los dos hemisferios completos, ahora, de norte a sur.

 
 
Si, ya sé, querés saber más de Londres. ¡Mirá este post!
 

 
 

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