Día 20: Un último triple paseo.

Hoy arrancamos temprano, para explotar a full este último viernes. Nos pasan a buscar por el hotel de enfrente, Sandra la guía y su bus. Nos llevan a la terminal donde nos dividen entre los diferentes tours que están por salir, y nos vamos, escuchando las explicaciones e historias de Sandra, hasta llegar a Hampton Court Palace, en la ciudad de East Molesey, a 30 km de Londres.

Entrando al Palace

No sabía bien qué esperar de la visita, porque no sabía mucho más además de que en algún momento (hace mucho) fue la residencia de Enrique VIII, y sus esposas. Arquitectónicamente es impresionante, por fuera y por dentro, con una arquitectura del estilo Tudor. El tiempo es limitado para recorrerlo, pero podemos ver las habitaciones del rey y de la reina, los tapices enormes que cubren paredes y techos, las escaleras, los comedores (con ventanas escondidas para que el rey espíe a sus invitados), y los jardines, que son la mejor parte.

Mural

Hampton Court

Están recreados exactamente a como estaban en la época del rey, gracias a los escritos y dibujos de jardineros y empleados de la época, que decidieron dejar asentadas todas las descripciones. Las formas geométricas y los colores de los árboles y flores son de no creer. Los jardines bajan hasta llegar al Támesis, y el laberinto tiene mucha fama pero no tenemos demasiado tiempo así que nos dedicamos a caminar por los caminos entre los árboles. Compramos un café en un puestito ahí mismo en los caminos del jardín, y tomamos sol, café y fotos.

Jardines

Es shockeante estar caminando por el mismo castillo y habitaciones por donde caminó a mediados del 1500 Enrique VIII, Ana Bolena, su hija Isabel I, y sus otras desafortunadas esposas. También es posible encontrarse con algún acto medieval, para dramatizar un poco las historias y verlas más de cerca. Nosotras sólo vimos la entrada de la guardia real, mientras salimos del palacio, con ganas de seguir viendo cosas.

Hermoso!

De no creer

Siguiente parada: Stonehenge!

Dejamos el micro en la entrada del lugar, porque obligadamente al parque se ingresa con combis del lugar. El paisaje no es algo impresionante, pero es divertido el lugar, el misterio de la aparición y distribución de los bloques de piedra.

Angus en Stonehenge

Ese de esos lugares tan pero tan conocidos, que de golpe estar ahí es una situación muy rara! El complejo es muy grande y bien organizado, y fue buena idea hacer la visita dentro de un tour más grande, porque sino no hubiéramos venido. No me parece una salida indispensable (contando los gastos), pero para visitar una vez está más que bien.

Piedras misteriosas

No nos queda mucho tiempo de tour, creo que hubo unos retrasos por el tráfico, así que llegamos a Bath con el tiempo justo para entrar a las termas romanas. Somos los últimos en poder entrar, así que no tenemos demasiado tiempo, igual por suerte el museo no es tan grande.

Termas romanas

Llegamos lo más lejos de Londres que estuvimos dentro de Inglaterra, en el condado de Somerset. En tiempos d.C. (y no por mis iniciales! 🙂 ) los romanos fundaron esta ciudad como un complejo termal, y muchas piedras y parte de la arquitectura se mantiene, lo que es bastante impresionante.

Cae el sol en Bath

La ciudad además, con las ¿montañas? de fondo, los parques, la Abadía, y los cantantes callejeros tiene un aire que me encanta, y que me hubiera gustado disfrutar por más tiempo, y visitar sus otros rincones. Otro lugar con su encanto propio, diferente en paisaje a los demás que venimos conociendo.

Ciudad de Bath

Aquae Sulis, el nombre romano y original de la ciudad, es un gran cierre para este día, y por más que haya sido bastante en poco tiempo, pudimos conocer un poco varios lugares que de otra manera no hubiéramos llegado. Fue un muy buen rejunte de vistas para el último día completo de estas semanas de turismo.

 

 
 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.