Día 12: Volvemos a cambiar los euros por las libras. ¡Londres!

Es bien temprano (tampoco taaanto, serán las 6.30 / 7 de la mañana del jueves), y le pedimos a la gente del hotel que nos llame un taxi para ir hasta el Puerto de Dublin, porque… nos vamos para Londres!

El Ulysses
Hay transfers que combinan su horario para llegar a los Irish Ferries, pero había que caminar varias cuadras para ir a tomarlo y nos decidimos por la comodidad del taxi. Primer y único taxi de las vacaciones! Un chofer muy amable, vamos charlando un poco durante el viaje, y nos ayuda con indicaciones para saber a cuál entrada teníamos que ir. Lovely, lovely irish.

En la terminal del Ferryport retiramos los tickets en una de las máquinas, y esperamos a que nos llamen a subir, con mucha emoción. Había sacado los pasajes para el Sail&Rail, que incluye el boleto del ferry y el del tren, para llegar al centro de Londres.

Para el ferry le agregué el Club Class, con lo que estábamos en una sección separada del barco, con un código digital para entrar y salir, con muchísimos sillones y una terrible vista al mar… además de los snacks (no tan variados) que podías comer libremente. Encima hay muy poca gente en ese sector, así que viajamos con una tranquilidad incomparable de todo el viaje, y nos pudimos relajar bastante, aprovechando que íbamos a navegar por varias horas. Sabemos que no es la opción más rápida, pero todavía nos quedan 7 días de vacaciones para exprimir, y hoy lo tomamos un poco sabático, hoy nos mimamos.
El mar
Después de más o menos 4 horas arriba del Ulysses, desembarcamos en el Puerto Holyhead, en Gales.
Entonces nos ponemos a buscar dónde habría que tomar el tren, con un poco de deducción, y algo de ayuda de algún empleado, y de consultar con otros que andaban medio perdidos como nosotrasTravelcard!, parece que nos ubicamos bien, confirmamos con un guarda, y nos subimos al tren (que era el que queríamos por suerte!).
Vamos a estar llegando a King’s Cross como a las 5 de la tarde, y vamos a aprovechar a comprar las Travelcards por 7 días, para ya tenerlas en cuanto empecemos a pasear por la ciudad (porque se compran sólo en algunas estaciones). Ya llevábamos las fotos carnet (no había que arriesgarse a tener una foto impresentable!), así que en poco tiempo ya teníamos nuestras tarjetas.

Y ahora sí, a estrenarla para ir hasta la estación Holborn (gracias a una app, que nos llevaba de la mano por el subte), para ahí encontrarnos con que la numeración de las Holborn Stationcalles no es únicamente como nosotras dos la conocemos, porque en esta calle, los pares suben para un lado, contrario a los impares. Tras un poco de análisis en las esquinas, y unos pasos después, nos encontramos con nuestro departamento en los Citadines Holborn-Covent Garden.
Simpáticamente nos confirman nuestra reserva, nos dan la llave y un par de mapitas, y felizmente a descansar un poco más en lo que está quedando del día. Para cenar, descubrimos que justo enfrente al hotel hay un súper, Waitrose, que va a ser nuestro proveedor oficial de cenas, baratas y bastante ricas y variadas.

 

 
 

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