Día 10: Un poco de cerveza para descansar del paseo por la cárcel.

Ver la caminataDesayunamos caseramente en el apartamento y nos vamos a descubrir cómo tomar un bus hasta la Kilmainham Gaol, la cárcel ahora museo que vio entrar (y a varios nunca salir) a muchos líderes de revueltas por la independencia irlandesa.
Vamos al inicio de Grafton Street (en la esquina del Trinity College, donde empieza la peatonal que lleva directo al parque St Stephen), y aprovechamos algunos locales de turismo para confirmar el viaje en bus hasta la cárcel. Ahí mismo, nos dijeron, sobre la principal, están las paradas de los buses, y el 14 o 40 es el nuestro. Cada parada tiene su cartel indicando cuánto falta para que llegue el próximo, así que nos quedamos esperando unos minutos, hasta que apareció, le pagamos al chofer con monedas, y le preguntamos si iba a la cárcel (como para que sepa al menos que tiene a bordo dos turistas lejanas).Cárcel

Cuando estamos por llegar, amablemente nos grita que llegamos, y después nos aclara “left, left”, para hacernos doblar dos veces y llegar a la cárcel. Y así lo hacemos. En una de esas left nos cruzamos con dos turistas españoles, que nos habrán detectado y nos preguntan cómo llegar a la cárcel. Ya con seguridad les podemos informar.

PatioRecorrimos la cárcel con una visita guiada, viendo los pabellones, las celdas, los lugares de fusilamiento (las cárceles no son los paseos más alegres…), y la sala más “museo”.

Para el mediodía, nos vamos caminando por Old Kilmainham, mientras va cambiando de nombres, hasta que llegar a ser Thomas St, donde por ahí doblamos y llegamos a la segunda parte del día: la Guinness Storehouse. Sabíamos que la entrada no era barata, pero había que conocerla e ir una vez.Entrada a la Guinness
Cuando sacamos la entrada, nos pregunta de dónde somos, y como le dSubiendoecimos que somos de Argentina, nos pregunta si la audioguía la queremos en español o en brasilero. Claramente estamos muy lejos de ellos… en todo sentido.

La visita al lugar está muy bien armada, con 7 pisos llenos de cosas entretenidas para ver y leer. Almorzamos en uno de los restos que hAlmuerzo a la Guinnessay adentro, un buenísimo estofado a la cerveza, y después seguimos subiendo, hasta el bar del último piso donde te regalan una pinta, para ir tomando con vista al ventanal 360 por el que se ve la ciudad. Es casi la mejor parte de la visita.

Vista 360

La Guinness ya está a mitad de camino entre la cárcel y nuestro hotel, así que también hicimos ese tramo caminando, para terminar un día muy turístico.

Salud!


 

 
 

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