Día 7: De la Abadía de Holyrood hasta anochecer en un cementerio.

Ver el paseo!Por segunda vez cruzamos temprano hasta el Cafe Rouge donde nos van a preparar el desayuno (presentando nuestro papelito del hotel), y planeamos que para la mañana vamos a ir caminando hasta el Palacio de Holyrood, y después de recorrerlo y visitar las ruinas de la Abadía, vamos a ver Edimburgo desde las alturas (bueno, tampoco tanto…), subiendo las escaleras en Calton Hill, aprovechando que queda cerca.

Por la Royal Mile (siempre tan linda ella) llegamos hasta Princes Streetel Palacio, donde oficialmente se hospeda la Reina cuando va a Escocia. Por suerte decidió no venir mientras nosotras estábamos allá, así que lo pudimos conocer (no tendríamos la misma buena sincronización con el Castillo de Windsor…). Visitamos todas la habitaciones, con la cámara de fotos censurada, (entrada 32 libras, entre las 2), y la verdad que estas construcciones nunca decepcionan.

El recorrido termina en la Abadía, rodeada Royal Milepor unos jardines más que impecables. La Abadía está en ruinas desde hace muchos años (fue construida en.. 1128! y duró como 600 años, imaginate…) pero igual se puede apreciar su estructura y lo que habrá sido.

 

Después de recorrer también el parque (todo tiene que ser tan lindo??) nos vamos caminando hasta Calton Hill, donde vemos esa mezcla extraña de monumentos y construcciones, bastante divertida, pero donde lo mejor es la vista a la ciudad. Siempre tienen algo atrapante las ciudades desde arriba, y un poco extra si es Edimburgo *guiño guiño*.Viendo a Edimburgo

Por un lado está el Monumento Nacional, una especie de Partenón sin fondo, que según se dice que quedó truncado por falta de inversión. Un inevitable monumento a Nelson, y un observatorio astronómico.Monumento Nacional

Después de pasar la merienda, unos ratos de descanso y de cena en la habitación del hotel, nos vamos al Tour nocturno de Sandemans que habíamos contratado (10 libras),El grandioso Balmoral para ir terminando los paseos escoceses. Reunidos en la puerta de un Starbucks con fachada vieja, empezamos el recorrido en el tiempo, pasado por callejones donde está atacando la Peste Negra, que hacer nacer la leyenda del médico cuervo. Pasamos pordebajo de puentes, recovecos y pasajes por donde se contrabandeaban cadáveres (algunos hechos para la ocasión…), atravesamos el puente de los suicidas, y nos quedamos escuchando historias en el cementerio (donde además de nosotros, había por ejemplo una señora paseando un perro), que quieras o no te hacía sentir algunas cosquillas. Terminamos en Calton Entre tumbasHill, otra vez, pero con una vista bastante diferente, Edimburgo iluminada, valió mucho la pena.

 

Volvemos ya solas con Mirta caminando al hotel, para dormir y mañana madrugar bastante y cruzar el Mar Irlandés.

 
Si, ya sé, querés saber más de Edimburgo. ¡Mirá este post!
 

 
 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.