Día 6: Nessie allá vamos!

Son entre las 6.30 y las 7 am, y ya nos estamos acercando hasta el lugar edi2-2donde quedamos con el tour que nos iba a levantar, a una cuadra del hotel. Escocesmente puntual llega el bus, con su chofer Alan, quien no va a parar de contarnos cosas durante todo el viaje.

Es una excursión de todo el día, así que estamos preparadas para disfrutar del viaje y de los paisajes por la ventanilla. Al principio, edi2-3mientras salimos en hora pico de la ciudad, Alan nos va contando sobre el tráfico y la forma de manejar, que hasta el momento nosotras no vivimos tanto, pero que ya nos vamos a dar cuenta que no por nada dejaron mensajes amigables para los turistas escritos en las calles, avisando “Look right” o “Look left”. Gracias.

Ya saliendo de la ciudad, los paisajes se van poniendo más espectaculares, de camino a las High Lands. Alan nos cuenta sobre William Wallace, con un poco de indignación sobre Mel Gibson, sobre las conquistas de la zona, y un montón de historias que hicieron interesante el camino pero que difícilmente íbamos a recordar para después.edi2-1

Nos cuenta que el Lago Ness en inglés no es Lake Ness, como mucha gente pensaría, sino Loch Ness, que en verdad significa lo mismo, pero Loch es la palabra escocesa y que suena mucho mejor (“Lojjj”, decía).edi2-5

Para llegar a ver a Nessie, pasamos por Fort Augustus, y frenamos antes de llegar a Inverness. Empezamos a ver muchos carteles en gaélico, que por suerte algunos tienen las palabras en inglés abajo, porque realmente es imposible de leer. Con una tarifa aparte, compramos los boletos para el paseo en barco por el lago, a través del que vimos salir neblina y souvenires de Nessi de todos lados.edi2-6

Uno de los tripulantes nos explicó toda la historia, mitad real mitad mito, pero en un escocés tan cerrado que fue bastante difícil de seguir, así que más que nada disfrutamos del viaje, sin salir mucho afuera aunque estábamos bien bien abrigadas.

Un poco de humor turístico

Después del recorrido, el bus nos llevó a un pueblito llamado Pitlochry a que lo caminemos un poco, y compremos algo calentito para tomar. Venía muy bien, así que con un café en mano y alguna porción de torta, recorrimos algunas veredas más y esperamos que el bus arranque de nuevo.

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Alan siempre trató de que lleguemos a tiempo, porque los choferes tienen una cantidad de horas justa para poder estar manejando, no tienen permitido extenderse (porque los viajes tan largos no son sanos). Fuimos todos bastante puntuales y no hubo problemas en volver al mismo lugar donde nos dejó, ya en Edimburgo.

 

 
 

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