Día 20: Nos vamos despidiendo.

Día 20 y último, aunque parece mucho más tiempo desde que salimos de Buenos Aires.

Desayunamos facturas en la habitación y nos vamos a comprar regalos y chocolates para llevar. De paso hacemos el check in en una agencia de Aerolíneas Argentinas, y averiguamos por los transfers al aeropuerto. Tanto en la agencia El Refugio como en La Araucana te pasan a buscar por el hotel (la primero seguro al menos). Posiblemente hagamos eso para ir más cómodos, aunque sea más caro que ir en el colectivo Castelli.sm2-1

Es el mediodía y nos armamos sanguchitos para llevar a nuestro picnic en la playa Quila Quina. El barco sale a las 13 -tiene varios horarios-, y cuesta $ 250 por persona, ida y vuelta, más $35 cada uno de entrada al Parque Nacional Lanín.sm2-3

Es media hora de navegación por un paisaje obviamente hermoso, y cuando llegamos ponemos la lona en la playa y a comer, leer -Diego está estrenando nuevo libro-,sm2-2 escribir, en fin, relax. Los gansos caminan por la playa cerca de nosotros, y cada tanto rompen la tranquilidad con sus gritos (al igual que algunas personas en la playa también). Al sol hace bastante calor así que disfrutamos de meternos en el Lacar, hasta la rodilla por ir sin mallas. Súper hermoso todo. Para tomar algo fresco vamos al resto que está justo en el muelle y que, sí claro, se llama Quila Quina Restaurante. Pedimos un licuado de frambuesa y un helado ‘soft’, que incluso es más grande que la foto del menú. Bien frescante.

Caminamos un poquito más, ya sin exigirnos para nada, y nos vamos en el barco de las 16.15 hs.sm2-4

Ya en San Martín vemos que nunca vamos a encontrar la feria de los artesanos completamente armada, pero la mayoría de los locales están abiertos así que compramos chocolates y demás.

A la noche caminamos en busca de la última cena, y nos metemos en La Casona a comer 2 empanadas de ciervo con hongos de pino, y una trucha a la manteca negra con papas noisette, para compartir. Muy rico y como no tenemos más hambre, pero sí sueño, nos vamos para el apart. Si las mochilas no se armaron solas durante nuestra ausencia, las armaremos mañana a la mañana.

 
Si, ya sé, querés saber más de San Martín de Los Andes. ¡Mirá este post!
 

 
 

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