Día 19: Terminal de San Martín, tan poco tiempo sin verte.

Tipo 4.15 am nos levantamos (sólo pasa en vacaciones), terminamos de acomodar las mochilas, y nos tomamos un té. 5 menos 5 estamos en la puerta del camping esperando ser levantados por el micro. Hay muchísimo silencio en la ruta, muchas estrellas, mucha noche, y poco frío -por suerte-.

En no más de 10 minutos vemos doblar un par de luces de lo que tiene que ser nuestro micro, que frena y felizmente nos subimos. Nos acomodamos en el fondo y hacemos otra vez ese viaje hasta la terminal de San Martín.

Aproximadamente a las 10 am llegamos, y mientrassm1-5 esperamos que llegue el encargado del hotel Terragonia nos vamos a desayunar a Abolengo, 2 waffles cada uno, con dulce de leche o frutos rojos, un capuccino y una chocolatada.

Tipo 11 nos vamos al hotel donde ya nos atiende Javier y nos dice que ayer nos había pasado un precio para una habitación de 2 ambientes, pero que después se acordó que además tenía un monoambiente para 2, más barato. ¡Buenísima noticia! La de 2 ambientes era innecesariamente grande para nosotros -aunque era para 2 personas-. Así que después de pagar (efectivo) y charlar un poco, nos vamos a la habitación, que está muy muy bien armada y decorada, y es más que cómoda (microondas, cafetera, tostadora, heladera -no mini bar-, una mesa, un sillón, tv, una cama súper cómoda). A 4 cuadras del lago y a 3 del centro. Nos parece un recontra buen precio. Y todo muy ideal para el descanso de los últimos 2 días.sm1-1

Tipo 4.30 pm nos vamos caminando hasta la casa de té Arrayán, patrimonio histórico con muy buena comida, además de tener un mirador hermoso. Todo el camino es en subida, no empinada pero constante, y son más o menos 4 km. Tardamos como una hora, hora y algo, pasando por el mirador Arrayán, con una vista espectacular del Lacar y las montañas.

sm1-3Nos sentamos afuera para tener mejor vista y pedimos un exprimido de naranja (hace calor después de todo el ejercicio), un té verde, uno de limón, una marquise, y una tarta de limón. Riquísimo todo, la verdad que pena ir aunque sea una vez en una visita a San Martín. Abren a las 16.30 hs.

Esperamos no agarrar el anochecer en la bajada, para que los autos nos vean bien, y por si hay alguna zona no muy linda -que las hay, según dicen-. Así que ya vamos bajando, mucho más fácil ahora que es en bajada. Las vistas que vamos teniendo del anochecer y de la ciudad allá abajo, iluminándose, con la luna y las nubes rosas, hacen la caminata más que entretenida.

Para cenar algo (no, nunca nos salteamos una comida) vamos a ir a Dublin, a 3 cuadras del hotel. El lugar es copado, la música, y un poco caro. Comemos un sandwich de lomo ‘Dublin’, otro de pollo con verduras varias, un campari y un fernet.

De noche refresca un poco pero seguimos teniendo días a purísimo sol.

 

 
 

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