Día 16: (Re)encontrándonos con Villa Pehuenia.

Durante la noche refrescó bastante adentro de la carpa y de las bolsas de dormir, así que hoy vamos a tener que inventar alguna otra táctica para dormir un poco mejor.

Estrenamos las muy buenas duchas calientes del camping, y a caminar. Agarramos la ruta para la izquierda del camping y después de 4 / 5 km llegamos a la Municipalidad de Pehuenia. Ahí mismo, sobre la ruta está la oficina de turismo que nos da el mapa y la ubicación de los miradores y la zona gastronómica. Cerca de esta zona hay algunos localcitos variados (y cerrados), excepto un kiosco y un negocio de ropa.peh2-1

Siguiendo por el camino que se mete en esta mini zona comercial (alejándose de la ruta) vamos para el muelle y para el mirador de las bahías.

Acá encontramos más gente y locales para comer por la costanera, todos cerrados salvo La Panchería, donde comemos, obviamente, panchos pero tienen distintos tipos y salsas. Yo pido un súper pancho de cordero, Diego un súper caño (que es otro tipo de pancho), una porción de papas fritas y cerveza. Todo esto mientras miramos el lago Aluminé.

Para la digestión tiramos la lona en la playita del lago, y a nosotros arriba de ella. Y así se va parte de la tarde.peh2-3

Vamos para el centro comercial que queda a 1 km aproximadamente por la ruta, siguiendo la ruta para el lado como veníamos (contrario al camping). Como son alrededor de las 15.30 hs los locales todavía no abrieron, pero ubicamos el supermercado, una heladería, una casa de té y el locutorio donde se compran los pasajes de Campana Dos para volver a San Martín.

Está pegando el cansancio así que llamamos a un taxi de la empresa Los Andes, que nos lleva a nuestro camping. No es barato, pero no hay otras opciones, salvo caminar. El taxista nos cuenta que esa neblina que se ve y que tapa algunas montañas es humo de un incendio a un par de kilómetros.

En el camping merendamos y hacemos vida lenta de camping, está bueno tener unos días para descansar y no andar con tantos movimientos.

peh2-2Para el atardecer decidimos que tenemos que ir a buscar provisiones para la noche. Como la proveeduría del camping está cerrada en esta época (es muy molesto cuando no coincidimos con las proveedurías), vamos por la ruta hasta un camping cercano a averiguar. Nos informan que directamente no tienen y el hombre de la municipalidad que justo estaba ahí también en la recepción nos pregunta si íbamos para el centro, así nos alcanzaba en su camioneta. ¡Claro que sí!

Así que en poco tiempo estamos en el centro, ahora distinto por la cantidad de gente en los locales finalmente abiertos. En el súper compramos las cosas para los días que siguen; en el locutorio (llegando al Paseo de los Artesanos) sacamos los pasajes para San Martín para el miércoles a las 5 am -sólo efectivo-; y en Café Nous nos tomamos café con alfajor, hechos con productos relacionados con los piñones, y aprendemos distintos usos que pueden tener. Pehuenia es Pehuenia por todos sus árboles Pehuenes, que tienen como fruto a los piñones, que se pueden juntar del piso y con ellos preparar harinas, licores, o comerlos como cualquier otro fruto seco. Ya tenemos un nuevo objetivo para estos días que vamos a estar acá.

Volvemos caminando al camping, bordeando el lago donde está anocheciendo y las vistas son increíbles. Diego había venido hace muchos años -yo no conocía- y siempre me decía lo mucho que le había gustado, y es súper entendible por qué.

Cuando llegamos aprovechamos para reservar en el camping una cabaña para la última noche, y así no tener que andar desarmando la carpa a las 4 am.

Todo listo para preparar el arroz Knorr, y después armar nuestra nueva estrategia de acomodado de carpa para no tener frío a la madrugada.peh2-4

 

 
 

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