Día 9: Recorriendo Valdivia & Isla Teja.

El desayuno del hostal resulta bastante abundante, con porciones de torta de nuez,val2-2 jamón y queso, pan caliente, café con leche, yogurt y cereales (y el Chavo de fondo en la televisión). Salimos para ver los 2 torreones de la ciudad (están solo para ser fotografiados); el Parque Harnecker, un espacio verde bastante grande, con bastantes personas en grupo haciendo ejercicio (es domingo a la mañana, no me equivoqué de día).
Un atrevido árbol de ramas bajas ataca a Diego en la frente, así que aprendemos que hay que caminar con cuidado (las bondades de ser petisa).

val2-4Subimos por la costanera del lado del Río Valdivia hasta ver el submarino O’Brien (que se puede visitar por dentro, pero no se sumerge -nosotros no hicimos el tour) y el péndulo de Foucault, y así tachamos todas las atracciones que nuestro mapa (y la “ValdiviApp” – bajada gratuitamente a través de códigos QR en la ciudad) nos dice que veamos.

val2-5También pasamos por el mercado fluvial, que ahora está llenísimo de gente, de pescados, frutas, vendedores, y súper aves gigantes cuyas sombras se transparentan en el techo.

Es el mediodía y cruzamos a pie el puente Pedro de Valdiviaval2-8 con una lindísima vista de la costanera, para bajar en Isla Teja. Caminando un poco por la (corta) costanera de este lado, vemos que han matado a un gigante (foto a la derecha).

Antes de ir a comer recorremos el Parque Saval (entrada 500 clp), un hermoso parque con sector bien grande para picnic, sector de esculturas, una laguna de lotos. Es muy grande, arbolado, hay gente caminando, festejando un cumple infantil, sacando fotos. La laguna de Lotos se lleva la mayoría de nuestras fotos del lugar. Hermoso.

En toda vacación están las fotos de Diego caminando con algún perro callejero, y en este caso se le pegan 2 que están en el parque, y terminamos la caminata junto a ellos (sólo uno de ellos va a buscar las ramas que Diego tira, el otro es más vivo).val2-10

¡Hambre! Ahí cerca del parque y del puente hay varios restaurantes (nos gusta esa comodidad de los locales todos cerca), muy bien puestos, y nos sentamos a comer en la parte exterior de Café Haussmann. Mientras espantamos abejas, comemos un sandwich de atún, tomate y lechuga, una ensalada Haussmann, cerveza y jugo de piña. Muy lindo lugar, muy buena atención, todo por 16.830 clp, con propinas (y tarjeta).

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Momento de fiaca y programas de asesinatos en la TV de la habitación del hostal, que vencemos para ir a comer (la única gran motivación). Mi última cena con 27 años. Volvemos a cruzar el puente para ir a Isla Teja (muy linda vista del anochecer y la costanera iluminada), y encontrando algunos locales cerrados, volvemos a Café Haussmann. La misma moza del mediodía nos reconoce, y ésta vez le pedimos una Kunstmann, un Pisco Mistral con tónica y una tabla caliente (carne vacuna, salchichas alemanas, carne de cerdo, papas fritas y salsa), y con eso se despide de su jornada.

Así como en el almuerzo la gente sigue pidiendo crudos para comer. El slogan del lugar es “Los auténticos crudos de Valdivia”.
Esas dos cosas nos terminan de convencer y pedimos uno para compartir. Trae un val2-11pedazo de carne cruda sobre un pan, la salsa de ciboulette, limón, y unos ajíes, todo para ir poniendo sobre la carne. Con todo eso, el gusto a la carne no se siente demasiado, sólo su textura blanda y algo correosa. En conjunto es algo rico para picar y como experiencia de comer algo típico del lugar. En total fueron 18.760 clp, bien gastados.

 
 
Si, ya sé, querés saber más de Valdivia. ¡Mirá este post!
 

 
 

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