Día 6: Conocemos a las vecinas Villarrica y Lican Ray.

Hoy hacemos desayuno de camping al fin. Ayer habíamos comprado una garrafa en “Mario’s Fishing Zone“, y Mario nos explicaba que nos costó conseguir una porque con la erupción del volcán y la evacuación la gente salió a prepararse y nos agotaron los repuestos (de paso seguimos aprendiendo sobre evacuaciones).

pucon2-1Salimos del camping decidiendo qué hacer en el día, y a las 10.25 am subimos a un mini bus que con su cartel nos avisaba que iba para Villarrica. Ya acostumbrados (o intentando) a las velocidades que remontan estos buses, recorremos la costa del lago Villarrica, con el volcán acompañándonos todo el camino a nuestra izquierda. Viéndolo pensamos que cualquier vista le queda bien (algo así como los cortes de pelo a Jennifer Aniston – pensamiento superficial I – ). Nos sigue sorprendiendo la cantidad de cabañas, hoteles y campings que hay en el camino. Esta zona no es muy turísticamente conocida en Buenos Aires, ¡pero debería!
pucon2-2Media hora después le pagamos al chofer los pasajes de 900 clp por persona y bajamos en la terminal de la vecina Villarrica.
Vemos que es más ciudad que Pucón, más lugar donde la gente va a trabajar y no tan apuntada al turista, aunque sin perder lo lindo de un pueblo del sur cordillerano. Vamos a la oficina de turismo y un par de mapas después confirmamos que ir sin auto a la Reserva Huilo Huilo (donde yo quería visitar los alojamientos especiales que tienen) sería casi imposible, pero hay una posibilidad de contratar un tour por un día. Así que lo tendremos en cuenta.
pucon2-3Vamos caminando hasta la orilla del lago, y seguimos por la costanera. Sacamos fotos al volcán y empezamos a pensar que ya tenemos como que demasiadas de sus fotos.
Vamos a la terminal de buses y por otros 900 clp por persona nos subimos a un bus hacia Lican Ray, un pueblo balneario a media hora de distancia. Por suerte este chofer no es tan temerario como los otros que venimos conociendo.
Llegamos a este pueblo de calles de tierra, locales de comida (algunos cerrados), y poca gente, y nos sentamos a comer en un resto frente al lago, Mi Casa Restaurante. Está vacío al principio pero se va llenando de a poco. La típica canastita de pan tiene pancitos y… ¡tortas fritas! Esto es genial. Pedimos un agua, un jugo de piña, merluza con puré, trucha con arroz, y una ensaladapucon2-7 chilena. (cebolla, ají, tomate, cilantro -confirmo que es muy amargo para mi gusto-). Ojo con confundir los ajíes picantes con ajíes morrón comunes… no es una feliz confusión. Todo el resto muy rico. La cuenta es de 19.720 clp, y pagamos con tarjeta de crédito.
Como comemos a la sombra y nos da un poco de frío, nos vamos a tirar a la playa de enfrente, a disfrutar del sol. Siempre es bueno salir con remera y una camperita porque entre las zonas de sol y de sombra hay pocos centímetros, pero varios grados de diferencia.pucon2-6
Bastante gente hace lo mismo que nosotros, y la playa y el agua se “llena” de gente descansando. Playa Chica (así se llama) es un lugar, claramente, chico, pero muy recomendable para venir a pasar el día. Diego lee, yo escribo, algunos duermen (por no decir roncan), otros bracean, o sacan fotos…

Unas mini vueltas más y nos subimos al bus hacia Villarrica. Sigue a 900 clp por persona.
Hago un paréntesis para decir que es realmente destacable el servicio de buses internos que tienen en Chile. Al menos lo que fuimos conociendo, en Puerto Montt y alrededores, Santiago y alrededores y ahora Araucanía. Hace que sea muy fácil recorrer zonas cercanas y aprovechar al máximo las vacaciones.pucon2-4

En Villarrica, para sacarnos la curiosidad empezamos a buscar precios de mochilas para cambiar la que traje como mía -que es de cuando Diego era chico-, y sin quererlo casi, en una zapatería, y con la “asistencia” de uno de los vendedores que nunca supo qué era ese bolso que tenía en la vidriera, nos llevamos una Doite de 63 lts, 2.000 clp más barata que en el local especializado de enfrente. ¡Volvemos con chiche nuevo a Pucón! (previamente, foto irresistible del volcán con la cima cubierta por nubes).

Mientras empiezo a hacer la mudanza entre mochilas se acerca una chica preguntando si hablamos inglés, y así empieza nuestra segunda interacción internacional de las vacaciones, que para nosotros ya es un record. Nos pregunta qué hicimos en Pucón hasta ahora, y vamos charlando en nuestro inglés con tonada argenta bonaerense (o ‘sin tonada’, como pienso yo). Viene de Bélgica a hacer un intercambio a Temuco, y aprovecha con una amiga para ir haciendo un poco de turismo. Son las cosas buena onda de los campings (y de las vacaciones).
Para seguir con el intercambio cultural al rato se acerca un señor chileno para saber si le entendíamos y si Diego lo ayudaba a armar la carpa. Así que están un rato ocupados con eso.
En el camping ya es de noche y no podemos hacer mucho más, así que prendemos la garrafa, ahora para hacer fideos. Ya van quedando cada vez mejor.

 

 
 

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