Día 8: Sol y palacios aparecen en Potsdam.

Vamos a pasar el día a Potsdam, sin contratar ningún tour para poder pasear tranquilos.

Este es el camino que vamos a recorrer, y sabemos que esa isla, Pfaueninsel, se visita para ver sus castillos, sus pavos reales (por eso su nombre) y la linda naturaleza que la rodea. Nosotros no vamos a llegar a conocerla esta vez.
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Sacamos un boleto para 4 para zonas ABC, nos tomamos un subte y un tren y en menos de una hora llegamos. El sol estaba escondido en Potsdam! Por suerte no se escapó cuando nos vio.
En la estación un guía nos quiere vender un tour completo que incluía el bus, pero realmente el día da para caminar.

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Así que nos tomamos un bus por nuestra cuenta, para acercarnos hasta el Nuevo Palacio y de ahí empezar a caminar. Es una ciudad con una gran cantidad de palacios y construcciones realmente impresionantes. Tuvo momentos de bastante importancia a lo largo de su historia, como ser la ciudad de residencia de la realeza prusiana, quien construyó la mayoría de los edificios. Muchos años después en esta ciudad también, los presidentes aliados se reunieron para decidir el futuro de Alemania después de la Segunda Guerra, y de paso sacarse una foto bastante famosa.

Es para aprovechar con un día soleado, para que todos los parques y todo lo verde se vean de la mejor manera. Aunque ya es técnicamente primavera, todas las esculturas (y son muchas) todavía están tapadas para protegerse del invierno; hubiera sido genial poder verlas.

Palacio Sanssouci

Palacio Sanssouci

Llegamos al Palacio Sanssouci y nos encanta su escalinata principal. La escalera para llegar hasta la entrada del palacio está acompañada por jardines formando terrazas sobre la colina.
Es hermosa la vista y vale la pena subir la escalinata, aunque después no entres al palacio (como nosotros).
Cerca hay un lugar para comer comida rápida, donde comemos algunas salchichas con papas fritas y cerveza verde.

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Ahora nos tomamos un bus hasta el Palacio Belvedere, que nos deja a 15 minutos de él, y caminamos por una zona muy linda de la ciudad. Como llegamos casi media hora que cierren, nos cobran la tarifa de estudiantes, y entramos a recorrerlo rápidamente. Se puede subir a las torres por largas escaleras de caracol, y las vistas son realmente lindas.

Desde las torres del Palacio Belvedere.

Desde las torres del Palacio Belvedere.

Después nos vamos hasta el Barrio Holandés, con sus lindas callecitas, locales, y su mini puerta de Brandeburgo.

Una ciudad hermosa para recorrer, obligada para conocer si estás 3 días o más en Berlín.

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Desde Potsdam HBF volvemos a Berlín, y vamos de nuevo a cenar a Augustiner am Gendarmenmarkt. Esta vez innovamos por demás con uno de los platos que pedimos, Tartare of mountain beef with farmer’s bread and butter (Tatar vom Bergrind dazu Bauernbrot und Butter, por si no te toca el menú en inglés). Resultó ser carne cruda, para ponter sobre unas tostadas, con algunos condimentos. Como los crudos de Valdivia, Chile, pero aquella vez los habíamos pedido a conciencia para probar.
 

 
 

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