Día 7: Llueve sobre la East Side Gallery.

Intentamos ir a los museos pero las filas para comprar las entradas y entrar son inmensas, y superan las 2 horas de espera, así que desistimos. Es el segundo día de Semana Santa y los turistas siguen llenando todos los lugares.
Así que nos vamos a ver la East Side Gallery
, con una llovizna que nos acompaña muy de cerca. Son más de 1000 metros del muro de Berlín que no fueron derribados, siendo la parte del muro de mayor longitud aún en pie, y la galería de arte al aire libre más larga del mundo. Sobre estos metros de muro una gran cantidad de artistas hizo pinturas y murales, representando sobre todo el momento de libertad y esperanza que se sintió en la ciudad cuando terminó la guerra fría y la división del país.

Agus en la East Side Gallery

Es una caminata muy linda, viendo las obras, y leyendo algunas de las placas con explicaciones que aparecen. Hubiera sido mucho mejor sin la lluvia, ya que es todo un paseo al aire libre.

Gente recorriendo el muro.

Gente recorriendo el muro.

Caminando por frente a la Gallery pasamos por el Mercedes Benz Arena, y vamos a almorzar comida rápida en Curry Wurst. Después nos tomamos el metro hasta el Palacio Charlottenburg. Aprovechamos para entrar y recorrerlo, y descansar un poco del frío y las capuchas. La entrada salió 12 euros, y con la audioguía entramos a los diferentes salones y llegamos hasta los impresionantes jardines, que seguro más avanzada la primavera estarían más impresionantes. Es una linda visita, pero no es imprescindible.

Jardines del Palacio de Charlottenburg.

Jardines del Palacio de Charlottenburg.

Otra vez nos tomamos el subte para ir al Sony Center, y salimos justo en la calle del Spy Museum, que era uno de los lugares que queríamos conocer en Berlín, así que entramos. Es un museo distinto, con mucha información sobre historias de espías, dispositivos, y bastante interactivo. Así que es bastante entretenido recorrerlo, y hasta hay un juego para cruzar una sala cruzada por lasers, al mejor estilo película de Hollywood.

Llegamos al Sony Center, con muchas luces y mucha gente. Es un complejo de edificios comerciales donde podés encontrar negocios, restaurantes, algún hotel, un cine IMAX, y obviamente lo más interesante es la cúpula iluminada que va cambiando de color.

Colores en el Sony Center.

Colores en el Sony Center.

Para cenar vamos a un restaurante que nos recomendó la dueña del departamento, Augustiner am Gendarmenmarkt, que nos gustó mucho. Pedimos platos típicos del lugar: wiener schnitzel, goulash, y las infaltables salchichas.

 

 
 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.