Día 6: Hallo Berlin.

Pedimos un Uber a las 5 am, para estar más o menos en media hora en el aeropuerto de Heathrow y tomar nuestro vuelo de las 7 am a Berlin 🙂 Beer-mini
En el avión nos dieron comida (felizmente), y en 2.30 horas llegamos al aeropuerto Tegel. Apenas salimos de la manga del avión, nos encontramos con un sector no muy grande donde en la entrada estaban las ventanillas de Migraciones. Y recién al pasarlas encontrabas la cinta con nuestras valijas. No había visto hasta ahora (y no vi después tampoco) un aeropuerto con este sector tan personalizado por vuelo por así decirlo; casi que no te dejaban pisar el país sin chequearte primero. Lo bueno es que tardamos poco porque claro, éramos los pasajeros de un único vuelo. Los carteles de Migraciones decían que había que acercarse individualmente, así que por las dudas esta vez hice la fila de extranjeros. Me preguntaron hacia dónde viajaba después y alguna otra cuestión más, y listo, a esperar la mochila.
Y ahora, a empezar a movernos en alemán! La primera ciudad europea que conozco donde el inglés no es el idioma principal, aunque por suerte lo hablan bastante.

Con la aplicación del celular City mapper, y las indicaciones que nos había dado la dueña del departamento que alquilamos por Airbnb, nos tomamos el bus TXL y nos bajamos en la parada de Turmstr.-U. Ahí nos tomamos el subte, que acá lo dejamos de llamar tube, y le decimos U-Bahn.
Estamos alojados un poco en las afueras, en el barrio de Wedding, que no está muy cerca del centro y no es particularmente lindo.
Llegamos al edificio, sin internet porque la compañía Three de la cual habíamos comprado la sim no tiene cobertura en Alemania. Pero por suerte la dueña nos habrá visto, y salió a abrirnos. Nota mental: hay momentos donde tener internet es bastante importante.

Una de las primeras cosas que tuvimos que hacer fue comprar los tickets para el metro, lo cual es todo un tema aparte, y lo podés leer en este otro post.

Puerta de Brandeburgo

La Puerta de Brandeburgo, en la sarcásticamente bautizada “Plaza de Paris”.

El primer lugar que vamos a conocer es la Puerta de Brandeburgo. Es el primer día de las Pascuas, y está todo muy (¡muy!) lleno de turistas. Entramos igual en uno de los tours en español de Sandemans, en el último que se había formado (era como el quinto), así que imaginen la cantidad de gente que había.
La verdad que es una construcción imponente. Pensar que esa puerta era uno de los accesos a la ciudad, y que a través de ella pasaron personajes como Napoleón y ejércitos hitlerianos. Es impresionante también verla en pie, y cruzarla pensando e imaginando todas las que cosas que por ese lugar ocurrieron. Por todo su significado es un ícono de la ciudad, y al quedar ubicada en el centro, rodeada de lugares como la avenida Unter den Linden, el Reichstag y la Potsdamer Platz, se convirtió en el lugar de reuniones de turistas y gente en general.
A todo esto, por lo que fui viendo, su nombre correcto en español sería Puerta de Brandeburgo, aunque también muchas veces aparece como Puerta de Brandenburgo. Quizás porque en inglés se le dice Brandenburg Gate, y en alemán originalmente es Brandenburger Tor.

Con un clima fresco pasamos por la zona del búnker, y el Memorial del Holocausto, que me pareció de lo más interesante de la ciudad.
Vemos partes del muro que todavía quedan de pie, en la Topografía del Terror. Pasamos por Checkpoint Charlie. Nos cruzamos con los semáforos con el Ampelmann. La ciudad se nota bastante nueva, como buscando todavía su propia personalidad. Tuvo que ser reconstruida por lo que no quedan muchos edificios originales, y todavía hoy hay muchas construcciones en marcha.

Memorial del Holocausto

Memorial del Holocausto.

El Muro de Berlín, y el Oso símbolo de la ciudad.

El Muro de Berlín, y el Oso símbolo de la ciudad.

Vamos para la Catedral, la Berliner Dom, cruzando el río para entrar en la Isla de los Museos. Es como loco que haya una isla en medio de la ciudad, donde el río Spree se divide marcando en el medio una especie de isla, donde están los 5 museos y la Catedral, entre otras cosas. Igual, cuando vas caminando por la ciudad y cruzas el puente casi que no se siente la diferencia; sobre todo porque varias de estas ciudades europeas te acostumbran a caminar por canales y puentes. Pero sí se distingue muy bien en un mapa.
Es un muy lindo lugar para caminar, y con la costanera que acompaña a la Catedral forman una muy buena vista. A la Berliner Dom se puede entrar pagando una entrada, pero había demasiada gente haciendo fila así que preferimos seguir paseando.

La Catedral de Berlin, en la Isla de los Museos.

La Catedral de Berlín, en la Isla de los Museos.

Por recomendación del guía vamos a cenar a una zona de barcitos, muy linda, cerca de la estación Hackescher Markt. Seguimos con la dieta de variedad de salchichas y degustación de cervezas. Nos está gustando esto de conocer Berlín a través de su cocina.

 

 
 

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