Día 4: Una fortaleza a puro sol.

Otra de las cosas buenas de estar parando en la zona de Punta del Diablo es que hay, bastante cerca, más lugares para visitar como Cabo Polonio, Santa Teresa, Valizas, y otras playas.

Hoy vamos a conocer el fuerte de Santa Teresa, y así acercarnos todavía un poco más a la frontera con Brasil.

Nos tomamos un bus desde la terminal (a 10 cuadras más o menos del hostel), que nos deja en la entrada al Parque Nacional, donde entre otras cosas se encuentra el fuerte.

Es un día 100% de verano, de pleno enero más que de marzo, y ya vemos que la larga caminata para llegar de la ruta hasta el fuerte (ya dentro del Parque), no nos va a ayudar con un poco de sombra. Así que ir precavidos con el sol!

Y así también ya desde el principio podemos empezar a sospechar las dimensiones que va a tener el lugar.

Se cuenta la historia bastante interesante sobre las distintas colonizaciones y fortificaciones a través del tiempo, y cómo ahora se convirtió en un museo y lugar turístico, manteniendo su estilo colonial.

Después de caminar (mucho) por todo el fuerte, y ver todas las diferentes vistas desde las murallas, vamos a seguir recorriendo el parque y encontrando cada vez más sorpresas.

Llegamos hasta una pajarera de especies exóticas, en medio de un predio enorme, con juegos para chicos, puentes y ramblas hermosas para pasear.

Seguimos en el camino hasta el mar, y encontramos el sector de camping, en medio de una arboleda gigante, con proveeduría, servicios, y salida al mar. Por lo que se ve (y por lo que nos comentaron después) el camping es muy recomendado para quedarse.

Y finalmente, después de atravesar todos esos lugares, llegamos a la playa a descansar.

Por el camino de vuelta, una ruta guiada por palmeras, llegamos hasta la entrada del parque, donde vemos las instalaciones militares, y un invernáculo, con gran cantidad de plantas de clima tropical. Realmente es muy variada la visita! Así que hay como para todos los gustos. Lo que sí hay en todo el recorrido por igual es muchísima naturaleza para disfrutar (y cuidar).
 

 
 

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