La Sebastiana.

YO construí la casa. / La hice primero de aire. / Luego subí en el aire la bandera / y la dejé colgada del firmamento, de la estrella, de / la claridad y de la oscuridad.

… empieza contando Pablo Neruda en el poema que le dedica a su casaCasa Museo La Sebastiana en Valparaíso. Cuentan que tenía muchos requisitos cuando encargó a unas amigas que le encuentren una casa para descansar del cansancio de Santiago. Como el caserón lo había construido un Sebastián, cuando las amigas le mostraron la casa y Neruda se la quedó, la nombró “La Sebastiana”.

Cosas como estas las sabemos ahora, después de haber visitada la casa museo cuando estuvimos con Diego unos días de vacaciones en Santiago, y fuimos a conocer obligadamente Valparaíso. Sabíamos que era un punto turístico interesante, y que había 3 casas del poeta en Chile: la de Santiago la conocimos por fuera, la de Isla Negra nos quedará pendiente, y por suerte a la de Valpa entramos.

No hace falta ser fanático de Neruda, ni de la poesía, ni de nada en particular, para que te encante esta casa. Por fuera quizás no dice demasiado, pero por dentro es totalmente diferente. Es divertida, interesante, con historia, colores y vistas al mar.Vistas de la bahía desde una ventana de la casa

Casas de ValparaísoParece que Pablo era un coleccionista, de cualquier cosa! que le había puesto mucha emoción en la decoración de la casa, que tenía 4 pisos y una torre. Cada pared o mueble lleva un tiempo para mirarlo, porque está lleno de cosas, que sólo quedan bien en cantidades, en esa mezcla tan bizarra. No hay un estilo definido, sino un paseo divertido por las escaleras, escuchando la audioguía, y viendo por las ventanas que aparecen seguido, muchas en forma de claraboya de barco. Porque uno de los pedidos que tenía Neruda era poder ver la bahía, y lo consiguió: desde los pisos más altos tenía unas vistas hermosas del puerto, la playa y todas las casas coloridas de Valparaíso.

Valpa a través de una de las ventana tipo barco

Caminando por el centro de Valparaíso, si uno mira bien, en los cordones de las veredas está escrito “La sebastiana” con una flecha indicando la dirección a seguir (si eso se combina con un mapita, se llega felizmente paseando). Y así fuimos llegando, subiendo (siempre subiendo en esta zona), hasta dar con el cartel final de llegada a la casa.

Llegando a La Sebastiana

A la derecha, una pintada en blanco en el cordón para escribir la indicación a la casa museo.

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