Villa Pehuenia > ideas para disfrutar la ciudad

qué ver en Villa Pehuenia

 

Algunos tips…

+ Desde San Martín sólo llega el bus Campana Dos, a las 22 hs, y sale para allá a las 5 am. Pasa por Aluminé. Desde y hacia Zapala están los buses Albus.

+ No hay más movilidad que esos buses, y los taxis. Está mucho más orientado al turismo con auto.

+ Juntar del piso los piñones de los Pehuenes es un gran souvenir, gratis, autóctono, y rico.

+ Al volcán Batea Mahuida sólo se llega en auto o taxi ($250 aprox.), y a partir desde donde se deben dejar los vehículos hay 1 km a pie hasta la cima.

+ Si hacés camping traé alargue por si hay pocos postes de luz con enchufes, o están lejos de tu carpa.

+ Del camping Don Cirilo a la municipalidad (y oficina de turismo) hay entre 3 y 4 km. A un par de cuadras de ahí está la costanera, con el muelle y locales de comida. 1 km más lejos está el centro comercial.

 

Algunas reseñas…

Camping Don Cirilo: 4/5

Mirador del Cipres: 4/5

Resto Drumlin: 4/5

 

Disfrutamos Villa Pehuenia por 4 días…

Día 15: Cruzando la cordillera, y después las rutas neuquinas.
Día 16: (Re)encontrándonos con Villa Pehuenia.
Día 17: Miradores de Pehuenes y lagos.
Día 18: Pehuenia nos despide con viento.

 

¿Dónde queda?

Villa Pehuenia se encuentra en el oeste de la provincia de Neuquén, Argentina, prácticamente al pie de la cordillera de Los Andes. 300 km separan a la ciudad de Neuquén capital, y casi 400 de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro.
Se encuentra muy cerca del paso internacional Icalma, a sólo 5 km, que la conecta con las ciudades de Melipeuco y Cunco, en Chile.

MapaVillaPehuenia
 

Leyenda del Pehuen

Fuente: Interpatagonia

PehuenFoto[…] Los mapuches veneraban la araucaria y la consideraban un árbol sagrado, a su sombra rezaban, le brindaban ofrendas de carne y sangre y humo, salpicándolas con mushai, la chicha dulce o fermentada, lo adornaban con regalos y le hablaban como si fuera una persona y hasta se confesaban con él.
Las sabrosas pepitas dulces del pehuén quedaban inutilizadas, quizás porque no tenían buen sabor cuando estaban crudas y ellos no sabían prepararlas: de modo que las dejaban tiradas en el suelo, considerándolas venenosas. […]

 
 

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